21.5.08

Niñatos…

Leyendo muy atentamente los comentarios en los post de este blog es que quiero “decirles” un par de cosas:

Como vegana aprendí un sentido del respeto y la tolerancia que antes desconocía, creo que sería muy positivo que todos los veganos/as entendieran lo siguiente:

uno siempre juzga, pre juzga, acusa y castiga, nos enseñan a comer carne y nos enseñan a actuar así también, somos crueles con el resto de los animales, con el ambiente y con nosotros mismos… entonces si en un momento de claridad, de reflexión, de lo que sea, comenzamos a ver las cosas de una forma diferente, si intuimos que no estamos en buen camino, si nos permitimos la sensibilidad suficiente para no hacer sufrir a otros en nuestro beneficio, es entonces que sería coherente tener siempre y sobre todas las cosas presente el hecho de lo que éramos, y como llegamos a lo que somos… Quiero decir, no perder de vista que éramos “asesinos”, “crueles”, etc… los motivos ya están explicados, pero a veces parece que los veganos/as se olvidan de que hay gente que no vio, no sabe, o no le interesa, y cualquiera de los casos son dignos de respeto, tolerancia, y comprensión. Se bien, porque lo vivo a diario, que cuesta entender como alguien luego de tener la información, decide por voluntad propia mantener su postura que tantas vidas cobra… pienso que a muchos les cuesta dar el paso, combatir el “qué dirán” o verse/mostrarse como personas sensibles, etc, etc, etc… Creo que está en nosotros los veganos y veganas tomar una postura al respecto, que bien puede ser confrontativa, y hasta violenta y por ende incoherente con lo que asumimos como forma de vida; o bien respetuosa, tolerante, amistosa, generosa…

En lo personal trabajo a diario para pulir mis propios defectos que me hacen “detestar” a la gente indiferente, porque creo que en realidad es un sentimiento mal enfocado, lo que nos debe indignar a tal punto, es que existan culturas así, industrias así, sistemas de educación así, y es ahí donde también se puede trabajar…

A los no veganos/as les quiero explicar algo que aprendí: cuando uno forma parte de una cultura toma los elementos de esa cultura, los incorpora de tal forma, que son parte íntima y pieza fundamental de cada persona… Cuando otra persona nos plantea algo diferente, o cuestiona un elemento de nuestra cultura, está, por extensión, cuestionando una parte fundamental de cada uno de nosotros, y eso genera variadas reacciones en nosotros, desde ponerse automáticamente a la defensiva, hasta sentirnos molestos y reaccionar.

Por eso también es difícil llegar a buen puerto con un no vegano, a una charla abierta y sincera, en donde uno no sea acusador y los demás no sean acusados.

Digo todo esto porque creo que tanto veganos como no veganos pierden el norte del asunto, y caen, casi inadvertidamente, en las luchas de poder, etc… Y claro que no es la idea de este blog generar confrontaciones que no llevan a ningún lado, sino crear un sucucho para que podamos volver a lo simple de cada uno, para hacer juntos el ejercicio de dejar un poco de lado ese matete de cosas que tenemos encima y que nos alejan de lo que todos buscamos.

Nota: en mi blog no hay asesinos ni lechuguitas, si no pueden con eso vuelvan más tarde.

12.5.08

huevos tampoco


De los libros de la infancia y de la vida en zonas suburbanas tuve por mucho tiempo la idea de que las gallinas comen pasto y maíz, ponen huevos por ahí y con eso se hace una torta, punto.

Me llevo años enterarme de que para nada es así…

En la industria de huevos, ellas viven confinadas y hacinadas en pequeñas jaulas que no les permiten ni moverse, y las deforma dañando sus plumas, patas, alas, etc. Ellas no pueden tener un comportamiento normal ni satisfacer sus necesidades sociales.

También se les cortan los picos (lo cual según tengo entendido les produce un dolor semejante al que a nosotros se nos ampute un brazo) para que no se piquen ente ellas, típico comportamiento neurótico por el encierro...
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Cuando los huevos disminuyen de tamaño/número y/o pierden calidad (estrés, desgasto, desnutrición) las gallinas que vivirían 15 años se asesinan en tan solo dos años. Lo mismo ocurre con todos los pollitos machos que no sirven de reposición como “gallinas ponedoras” ni como “pollos parrilleros”.

De más está decirles que en el matadero mueren de una forma no menos cruel que los otros animales destinados al consumo.

La pregunta es recurrente… ¿es todo esto necesario? ¿es tan difícil abandonar una costumbre o sustituirla por otra para que no sufran estos animales?

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